lunes, 26 de julio de 2010

Albañiles silenciosos


Hace ya algunos años, en una etapa absolutamente dulce y de un estilo de vida encantadoramente bohemia, caminaba por las mañanas para tomar un bus que me traslade hasta el campus de una Universidad, mi walkman era mi más fiel compañero, el lazo único con la era 2000.
No era un Bacstreet Boy ni Leonardo Di Caprio el varón que me hipnotizaba, a mi me dejaba anodada el Hombre de Vitruvio que estaba pintado en el centro del patio, ése que me enseñó sobre la simetría del cuerpo humano y del universo mismo.
No acudía a clases, iba a sumar viñetas a ese ítem del Currículo que habla de experiencias laborales, pero fue más un paseo magnífico hacía esa orbe de líneas, colores, hojas obra primera, transportadores y programas AutoCAD que lo relacionado estrictamente al trabajo.
Recién salida del colegio secundario, era para mi un deleite mirar desde la ventana de la oficina a los alumnos sentados al sol haciendo bosquejos, otros en las mesas del comedor entre sándwiches y libros, casi como una escena de las telenovelas mexicanas de adolescentes que miraba apenas un par de años antes.
Sin el más mínimo conocimiento sobre encofrados, dinteles, funcionalidad y otras cientos de palabras que fueron engrosando mi diminuto léxico y conocimiento fue que por primera vez vi la Ville Savoye, y por alguna razón quedó indeleble en mi retina, me enamoró.
Ma vie, mes joies, mes pleuras (mi vida, mis alegrías, mis lágrimas) decía Le Corbusier, el mismo que me convenció de que una casa es una máquina para vivir, un estuche de la vida, la máquina de la felicidad. Y como era natural apareció Oscar Niemeyer que me enseñó la sensualidad de la curva, para que luego Antoni Gaudí me recordara que aquello que me seduce definitivamente es una obra arte, la cual puede ser producto de la tradición invisible de todo un pueblo, como lo plasmó Kisho Kurokawa.
Admito que no sé más que eso respecto a la arquitectura, pero anoche cuando por casualidad capté en la televisión las imágenes del Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi viajé nuevamente a esos días donde las ventanas, las puertas, el cielo y los árboles eran parte de ese conjunto mágico del cual dependía la felicidad.
Estilo barroco, moderno, contemporáneo, minimalista o del que fuera, había olvidado que la vida es un enorme plano en el que basamos la edificación de nuestro presente y del futuro, qué es lo que esperamos de él y como deberíamos responder ante circunstancias que pudieran surgir. Construir para sentirnos seguros, resguardados y en armonía.
Pero aún con cimientos sólidos, erguidos y soberbiamente hermosos, con el cielo como límite puede llegar un suicida pilotando un avión y derribar aquello que tanto sacrificio ha costado. Sin dudas, él para mi fue algo como eso, y también sin vacilar sostengo que aún habiendo causado la peor catástrofe fue bueno el interponerme en su camino y renacer.

10 comentarios:

  1. En algún momento de mi vida quise hacer lo mismo, solo que yo no pude ni imaginarme, me ilusione con ser arquitecto, pero esa carrera estaba muy lejos de mi capacidad económica, por ahora solo trato de ser arquitecto de mi destino… en fin…

    Yo decía que esta chica ya no me iba a sorprender… obviamente estaba equivocado.

    Me sorprendiste una vez más Amiguita (insisto), Felicidades por el post, esta buenísimo!!!!

    TQM, aapl.

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  2. Yo solo te quiero... gran ser humano... impresionante....

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  3. Buen post. Soy ingenieo quimico, pero me hubiera gustado poder diseñar.

    Intentè entender a Gadì, pero no me da. no me da.

    Lo asocio a Dalì. Està en otro plano.

    un abrazo.

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  4. Y bueno la verdad que algo de arquitecto siempre tenemos, especialmente cuando se trata de nuestra propia existencia o de unos seres muy allegados como lo son los hijos, no será la casa perfecta ya que tienen varios arquitectos alrededor pero lo amoldamos siempre a lo que creeemos es lo correcto para continuar en a travez de ésta vida.

    Un escrito excelente una vez más. Felicitaciones.

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  5. Excelente demostrativo no solo de tu expresividad sino además de los diferentes caminos que a veces nos toca recorrer.
    Hoy me imagino ese andar bohemio ya no está pero inspira muchas de tus acciones aunque no te des cuenta.
    No es triste dejar la idealización de un mundo de rosas, creo que por el contrario en vez de añorar antiguos amores (a los ideales me refiero) asumir con responsabilidad que la vida "madura" definitivamente no es volar entre las nubes, sino por el contrario implica reponerse de las heridas que las caídas en pleno vuelo nos dejan.
    Así que milin... sigamos hacia adelante!

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  6. Angelito: mi comentador mas fiel. Sí, Arquitectura es una carrera cara, lamentablemente no es accesible a cualquiera.

    Gaucho: ingeniero quimico! Que lindo, de alguna manera eso no es diseñar también?

    Yoryi: gracias por pasar. Y sí, cada cual toma su propio estilo y cuando de una familia se trata los involucrados en el proyecto van aumentando cada vez que se da la bienvenida a un nuevo miembro.

    Cynlei: seguimos adelante, sin dudas! Todos somos como el ave fenix, renacemos de la cenizas una y otra vez.

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  7. Estoy mas que sorprendida Lin, vyroei Carla Fabri, sos una columnista espectacular, te envuelven y capturan todos y cada uno de tus escritos... es un deleite leelos.. Felicidades, lo haces justito como te enseñe ajajajajajajaja

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  8. Carlitaaaa: Gracias amigota, ahora te compremeto a que me leas SIEMPRE!
    jajajajaja...vos me enseñaste toito...mal.
    Besotes

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  9. Cualquiera diría que estás siguiendo la línea de tiempo de Ana, José e Ignacio :) "De donde acaba el genio a donde empieza el loco", parte de la letra dedicada al gran Salvador, tan loco como talentoso. Seguí edificando tu futuro LLu, sos autora y actriz, material y obra para construir lo que deses de tu vida. De lo poco que te conozco, sé que tenés un mucho de genia y de loca, así que no me quedan dudas de que te irá super :)

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  10. hola! acabo de pillar tu blog, del enlace de un enlace de una pagina que ya no recuerdo el nombre, leyendo, investigando, aprendiendo, laburando.. Me gusta tu manera de expresar pensamientos, me dieron sensaciones extrañas el relato porque tuve la experiencia de ir al mismo lugar, en medio de la indecisión del rumbo que tomaría mi vida en ese momento, y al ver los colores de los pilares pintados y el vitruvio man en el centro del patio, decidí seguir ese "estilo de vida encantadoramente bohemio", convencida por toda la cultura e información que podía llegar a absorver.. con el tiempo esa emoción va creciendo, entendiendo el porque de tantas cosas que antes no tenian sentido o simplemente pasaban desapercibidos, cambia totalmente la percepción de las formas, colores, texturas, materiales, y de los espacios.. y saber comprender esa belleza sutil de todo lo que nos rodea, es algo inigualable..

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